Aquí encontrará información sobre el mundo y el rol del diseñador gráfico y como puede ayudarlo en el crecimiento de su negocio o marca.

  • junio 2018

    Diseño gráfico: un producto hecho a medida

    Intro: Cecilia Olivera
    Fuente: graffica.info

    Uno de los mejores momentos de mi día como diseñadora gráfica es cuando recibo un pedido de trabajo y me pongo en modo “visualizadora”. Es el modo anterior a la producción cuando luego de recibir el brief, imagino el concepto, el estilo, el futuro de las aplicaciones. Este es un trabajo, en el mejor de los casos, de varias horas y el proyecto que responde un concepto y a un estilo, no corresponde a otro, por lo tanto, no tiene infinitas soluciones, tiene una sola con ajustes. Esta idea que es muy sencilla de entender para algunos, no lo es para otros y me pregunto es nuestra culpa porque no sabemos educar al cliente?. Tenemos que educar al cliente?. Lo tomará de manera positiva o montará en cólera y saldrá corriendo a buscar a otro que haga lo que el quiera y como el quiera sin importar nuestra orientación profesional?. En el relato de abajo es muy fácil entender que quiere decir un producto hecho a medida y la diferencia de comprar un producto pronto y terminado de un estante en una tienda. Enjoy

    El alumno que un día pronunció estas palabras se llamaba Hugo. Desde niño había estado vinculado a la cultura, sus padres lo educaron bajo el abrigo de diversas artes visuales, más tardé cursó el bachillerato artístico y después diseño. Era diseñador freelance, tenía la ilusión de tener su propio estudio en un futuro cercano. Estas palabras las dijo en un aula de formación o una sala de conferencias, el recuerdo es difuso, y como en todo espacio habitado por varias personas había disparidad de opiniones, eso es lo interesante.

    – «Pero entonces, ¿quieres decir que trabajas 6 o 7 veces con propuestas finalizadas?», preguntó con el ceño fruncido el profesor.

    – «Bueno, es que mi cliente quiere ver varias opciones para poder elegir», dijo Hugo.

    – «¿Y por qué crees que tu cliente quiere ver varias opciones?»

    – «Porque si ve varias propuestas puede elegir la que más le gusta, digamos que por descarte».

    – «Pero tú eres consciente de que esto no es una cosa de gustos, ¿no?»

    – «Bueno, sí», continuó Hugo. «Pero es que hasta la fecha lo he hecho siempre así y no tengo ni idea de cómo hacerlo de otra manera. Él me dice que si no ve varias propuestas es imposible saber cuál le puede encajar más y que además un sobrino de uno de los socios está estudiando un curso de Photoshop y que puede hacerle el trabajo».

    – «¿Pero sabes que tu esfuerzo se está multiplicando por 6 o 7 veces y que además de que no lo cobras el único objetivo es el que le guste a tu cliente?», respondió el profesor, quien continuó: «Quizá el problema es que no crees en lo que haces y así es difícil que tu cliente confíe en ti».

    – «Estás trabajando gratis y sin rumbo», comentó alguien con algo de más de experiencia al fondo de la sala.

    – «Yo buscaría otro cliente», dijo otra persona de la sala. Quizá tenía razón.

    – «Estamos en momento complejo en el que parece que diversas fórmulas tienen cabida», dijo el profesor. «Todo depende de lo que realmente quieras y lo honesto que seas contigo mismo».

    Ante estas palabras, atento y reflexivo, Hugo comentó:
    – «Sí, la verdad es que yo no me siento cómodo con la situación y me da la sensación de que esto no tiene ningún sentido. Además si os soy sincero, siempre se suele quedar con la peor propuesta o incluso con la que le he dedicado menos tiempo. Pero por otra parte, no estoy seguro de si mi función es la de educar al cliente. Yo lo que quiero es trabajar y poder facturar algo a final de mes. A mí, mi trabajo me apasiona, aunque me da la impresión de que algunos de mis clientes no lo valoran».

    El profesor iba asimilando la conversación y tomaba nota mentalmente. Este tema, por desgracia se repetía una y otra vez en cada ciudad que visitaba, ya fuera una provincia o una gran urbe, siempre estaba presente. Tenía claro que las formas de trabajar y las necesidades podían ser diversas, que las cosas no eran blancas o negras y que una inmensa escala de grises cada vez más cambiante estaba latente en la sociedad. Pero también tenía claro que si el alumno no estaba cómodo con la situación, el conformismo no debía ser una opción y debía comenzar a hacer las cosas de manera diferente. Tras bucear por sus pensamientos, el profesor dijo:

    – «Yo pienso que a tu cliente le encanta entrar en una zapatería. Allí puede pasear tranquilamente, mirar con detenimiento todo el calzado, tocarlo para observar el acabado e ir al mostrador a pedir que le suban del almacén aquellos modelos que le han gustado. Y ahí estás tú, detrás del mostrador con ese uniforme que te molesta horrores pero que llevas porque tienes que cobrar a final de mes. Exagerando un poco, imagina que bajas al almacén y fabricas cada uno de los modelos que te ha pedido, 6 o 7, él se los prueba y decide con cuál quedarse… O quizás no le guste ninguno».

    – «Sí, puede ser que le gusten las zapaterías, pero es lógico, ¿no?», respondió el alumno. «Así puede elegir entre varios modelos y está seguro de lo que quiere».

    – «Mmm… pero ahora imagina que tu cliente va a un sastre de alta costura, a un buen sastre. Ahí estás tú detrás del mostrador con el mejor de los trajes, excelente tejido, cómodo, hecho a medida, buena caída y muchas horas de dedicación. Tu cliente entra, necesita un traje. Hablas con él, le preguntas acerca de sus preferencias y necesidades. ¿Para qué necesita el traje? ¿Tiene un evento? ¿Es él el protagonista? ¿De día o de noche? ¿Es para diario? ¿En qué estación del año? ¿Con qué colores se siente cómodo? ¿Blazer o cruzado? Te dice que le encanta la seda, le enseñas unos tejidos nuevos que acabas de recibir, quedas atento a sus respuestas, lo vas conociendo y acordáis posibilidades. Terminada la conversación le tomas medidas meticulosamente y fijáis una cita para otro día. Cuando regresa, un tiempo después, tienes lista la primera prueba, has trabajado en ella a conciencia. Hay que ajustar cosas, la sisa, los bajos e incluso entallar algo más y darle algo más de largo a la chaqueta, pero en líneas generales, está bien y el cliente está contento».

    Tras escuchar estas palabras Hugo pensó que parecía sencillo, aunque le costaba visualizar una sola presentación convincente y preguntó:

    – «Bien, pero yo no hago trajes. ¿Cómo muestro una sola presentación convincente?»

    – «Veamos, imaginad que un cliente os ha encargado diseñar su imagen corporativa, vamos a hacerle un traje. Después de hablar con él y tomarle las medidas nos encontramos en el primer día de prueba. De nuestro extenso muestrario de tipografías, gamas cromáticas, líneas gráficas e ideas de soporte y formato, tendremos que seleccionar aquellas que más se ajusten a las necesidades que nos contó en la primera conversación. El muestrario es tan extenso como nuestra creatividad y las opciones estarán argumentadas por el criterio y la buena escucha», explicó el profesor. «Al final el cliente estará en el proceso, no se tratará de que decida su compra entre 7 modelos de zapatos acabados, sino de que esté involucrado en la confección del traje asesorado en todo momento por el sastre. De manera que, después de dos o tres pruebas, el traje estará finalizado y será el adecuado. El sastre y el cliente estarán contentos. Se trata de cómo te sientes más cómodo y de si quieres ser un sastre o un dependiente de una tienda de zapatos».

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  • The Most Successful Brands Focus on Users, Not Buyers | fuente: hbr.org

    What makes a brand successful in the digital age? A joint study by SAP, Siegel+Gale, and Shift Thinking suggests that digital brands don’t just do things differently; they also think differently. Where traditional brands focus on positioning their brands in the minds of their customers, digital brands focus on positioning their brands in the lives of their customers. Furthermore, they engage customers more as users than as buyers, shifting their investments from pre-purchase promotion and sales to post-purchase renewal and advocacy

    As part of our study, we conducted an online survey of more than 5,000 U.S. consumers and asked them about 50 different brands, both digital and traditional. We asked them about their perception, usage, preference, and advocacy for the brands. We also supplemented the survey with well-known brand rankings, Net Promoter Scores (NPS), and an analysis of their marketing expenditures and strategies.

    We found distinct differences between legacy/traditional brands and newcomer/digital brands. For example, consider the following “brand twins” – pairs of legacy and newcomer brands that compete in the same industry. In every case, the legacy brand rated higher on the statement “Is a brand that people look up to.” But the newcomer brands all rated higher on the statement “Makes my life easier.”

    • Airbnb vs. Hilton/Marriott
    • Dollar Shave vs. Gillette
    • Red Bull vs. Coca-Cola
    • Venmo vs. American Express/Visa
    • Tesla vs. BMW

    There were similar differences in how people’s brand perceptions are formed and reinforced. Respondents were more likely to hear about legacy brands through advertising and traditional media, compared to digital brands which are more often discovered via social media and direct word of mouth.

    Overall, we found two distinct clusters, which we have categorized as purchase brands and usage brands:

    • Purchase brands focus on creating demand to buy the product, while usage brands focus on creating demand for the use of the product. Consider the makeup department of a department store. The whole focus is getting you to buy the product with samples and professional makeovers. By contrast, Sephora and Ulta provide instruction, community, and services to help people feel confident in being able to use the makeup themselves when they get home.
    • Purchase brands emphasize promotion; usage brands emphasize advocacy. Vail Resorts remade their entire marketing strategy with a program called EpicMix. It’s a social network for skiers that uses gamification, performance data, and photos as social currencies that skiers want to share with their friends. Most other ski resorts focus on promoting their snow-making abilities and giving discounts on lift tickets.
    • Purchase brands worry about what they say to customers; usage brands worry about what customers say to each other. For example, where traditional hotels put more emphasis on the content in their advertising, Airbnb puts a greater emphasis on the content generated and shared by hosts and guests about their experiences.
    • Purchase brands try to shape what people think about the brand along the path to purchase; usage brands influence how people experience the brand at every touchpoint. Apple Stores are an example of this shift, from the removal of a checkout area at the front of the store to the prominence of the Genius Bar. Where other stores are focused on making a purchase, Apple Stores are about having an experience.

    The simple view would be that traditional brands are purchase brands and digital brands are usage brands. But there are exceptions, including brands like Visa, FedEx, Lego, and Costco, which exhibit many of the characteristics of usage brands. We suspect that the nature of their products, culture, and business model leads them to more of a usage mentality. They think of customers less as one-time buyers and more as users or members with an ongoing relationship.

    The difference between purchase and usage brands can be seen through the lens of the “moments of truth” method that has become a cornerstone of customer experience design. Purchase brands focus on the “moments of truth” that happen before the transaction, such as researching, shopping, and buying the product. By contrast, usage brands focus on the moments of truth that happen after the transaction, whether in delivery, service, education, or sharing.

    The benefits of shifting from purchase to usage are reinforced by our research. Survey respondents show more loyalty to usage brands. They had stronger advocacy in the form of spontaneous recommendations to others. And they showed a higher preference for usage brands over competitors, not just in making the purchase but in a willingness to pay a premium in price. On average, the usage brands were willing to pay a 7% premium, were 8% less likely to switch, and were more than twice as likely to make a spontaneous recommendation of the brand.

    Golf coaches have long known what marketers are figuring out: the best way to hit the ball is to focus on the swing and follow-through.

    Companies looking to exploit the branding potential unlocked by core digital technologies need to make the shift in their engagement with customers – from purchase to usage. These changes fundamentally require rethinking strategy, organization, investment, and measurement. In many organizations, marketing comes after product development. But a usage mindset requires a closer relationship between marketing and product development because the brand and experience are increasingly one and the same. Typically at purchase brands, customer service and loyalty take a back seat to marketing campaigns and lead generation. Usage brands, by contrast, elevate customer service and loyalty from resource-starved cost-centers to key drivers of growth and profitability.

    The shift from purchase to usage has implications for measurement as well. Ad impressions are valuable, but what matters most is engagement. Usage brands look at engagement through a much wider aperture. They recognize that some of the most meaningful activity happens outside the sales funnel. Do people find the content created by the brand to be relevant and useful? Are people actually using the product? Are people spontaneously talking about the brand or product? A usage brand marketer would rather have a five-star rating in their online reviews than win an advertising award at Cannes.

    More broadly, the shift from purchase to usage suggests that we need to rethink how we measure brand equity. We’ve all seen the annual brand ratings put out by the top firms. But they measure how much a brand is worth to investors more than consumers. Furthermore, their focus is on how people perceive the brand rather than how they experience the brand. Companies that get too focused on winning in the ratings will find themselves ultimately losing in the marketplace.

    Although our survey emphasized B2C brands, we believe the Purchase and Usage mindsets are equally, or even more, relevant for B2B brands. Business solutions tend to have longer life cycles than consumer products and there is an even greater opportunity to deliver value outside the sales funnel. In addition, many B2B companies are moving to cloud-based services with membership and subscription-based business models. With these models, the purchase is just the beginning of a long-term relationship. The economics are driven primarily by renewals rather than by initial purchase. In turn, renewal rates are driven not by what buyers think about the brand, but what users experience of the product or service. The key is to think about prospects not as buyers, but as future users.

    Fuente: https://hbr.org/2018/02/the-most-successful-brands-focus-on-users-not-buyers?utm_source=linkedin&utm_campaign=hbr&utm_medium=social

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  • Jovem espanhol de 22 anos cria app que elimina a necessidade de recibos de papel

    Intenção do aplicativo é acabar com os comprovantes de pagamento físicos Fuente: b9.com.br Embora a tecnologia avance sempre, algumas práticas parecem não se modernizar. Uma delas é o uso de recibos de papel em todas as compras realizadas. Foi pensando nisso que o engenheiro espanhol, Alfonso Rubio Domínguez, de apenas 22 anos  criou o Byetick, um app […]

    Intenção do aplicativo é acabar com os comprovantes de pagamento físicos

    Fuente: b9.com.br

    Embora a tecnologia avance sempre, algumas práticas parecem não se modernizar. Uma delas é o uso de recibos de papel em todas as compras realizadas. Foi pensando nisso que o engenheiro espanhol, Alfonso Rubio Domínguez, de apenas 22 anos  criou o Byetick, um app que permite armazenar no smartphone os comprovantes de compra.

    O desenvolvimento do aplicativo custou só 500 euros, e evou o primeiro lugar no VIII Encuentro Nacional Explorer, um dos maiores eventos universitários de empreendimento da Espanha.

    Além da praticidade para os clientes, o fim dos comprovantes de papel podem significar até 70% de economia só de gastos com papel, além dos benefícios para o meio ambiente.

    O Byetick é gratuito e funciona gerando uma imagem para o usuário, no lugar do recibo. Ela é válida como qualquer comprovante de pagamento, podendo ser usada para trocas e devoluções. O app também pode desenvolver uma espécie de programa de, a fim de aumentar a fidelização dos clientes e oferecer-lhes vantagens nos estabelecimentos cadastrados.

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  • Las mejores fotos de 2017

    The best photographs of 2017 – by the people who shot them From Rohingya refugees in Bangladesh, to the disaster at Grenfell Tower and a seahorse clinging to a cotton bud: photographers describe how they took some of the defining images of 2017. A seahorse grabs on to rubbish in Indonesia Justin Hofman 17 September I’m […]

    The best photographs of 2017 – by the people who shot them

    From Rohingya refugees in Bangladesh, to the disaster at Grenfell Tower and a seahorse clinging to a cotton bud: photographers describe how they took some of the defining images of 2017.

    A small sea horse grabs onto garbage in Indonesia. This tiny sea horse drifted through our snokeling site along with a raft of tide-driven trash, especially bits of plastic

    A seahorse grabs on to rubbish in Indonesia
    Justin Hofman

    17 September I’m an expedition guide and I had taken clients snorkelling. It was good at first, but then the tide changed and all this debris and trash started drifting over the reef. What started out as a pleasant afternoon turned into swimming in garbage. It was pretty disgusting. At first I just saw the seahorse and I thought it was cute. I stayed with it and it grabbed on to the cotton swab. There are only really three colours in the image, so there’s a beautiful graphic quality to it, but it also generates feelings of disgust. I see trash and wildlife together a lot, but this is the most dramatic interaction I’ve seen.

    On 7 December firefighters monitor a section of the huge Thomas Fire along the 101 freeway north of Ventura, California, which devastated thousands of acres and destroyed hundreds of homes

    Southern California wildfires
    Mario Tama/Getty Images

    7 December This was the Thomas fire, one of several wildfires burning at the time. The flames had almost reached the ocean and were burning along the edge of the highway – cars were driving past just feet away. I saw the two firefighters working with a flare device and it looked really visually striking. I asked if I could take their photograph and waited until they were framed by the flames. I’d never photographed wildfires before, so to me everything looked interesting and amazing. But it was also incredibly sad. I learned that even when it feels very intense and powerful, that doesn’t necessarily mean your photograph will speak volumes. You need to look for moments of humanity.

    A picture taken during the Notting Hill carnival on 27 August during J’ouvert, which is basically a huge paint, chocolate, flour – anything – fight

    Notting Hill carnival
    Matt Stuart/Magnum Photos

    27 August This was taken during J’ouvert, which really gets going at about 7am. It’s basically a huge paint, chocolate, flour – anything – fight. It’s like a friendly riot. I bought a full-body paint suit, a plastic camera protector and goggles, wore my worst trainers, and really got involved. I kept bumping into this woman and she kept chucking stuff at me! On the way back, she walked past this amazing wall. The paint behind her was almost the same as the paint covering her – but the wall was actually untouched by the carnival celebrations. I love when two completely different things collide like that.

    The Maasai Cricket Warriors from Laikipia Maasai in Kenya are using the game to raise awareness against social injustices in their community, campaigning against degenerating and destructive cultural practices such as FGM (Female Genital Mutilation) and early childhood marriages.

    Maasai Cricket Warriors
    Francois Nel/Getty Images

    23 August The Maasai Cricket Warriors don’t just play cricket; they try to raise awareness of social injustices in their community, from tribal issues to female genital mutilation and HIV. They are not professional cricketers – a lot of the team herd goats for a living. They have this training field in their village in Laikipia, Kenya, and it made sense to shoot them there rather than on a modernised pitch. Just before I took it, a herd of wild zebras ran across – and just afterwards, a big thunderstorm came in. It’s great that this photo has been so widely shared. It helps get the team’s message across.

    Refugees and migrants are seen swimming and yelling for assistance from crew members from the Migrant Offshore Aid Station (MOAS) ‘Phoenix’ vessel after a wooden boat bound for Italy carrying more than 500 people capsized on May 24, 2017 off Lampedusa, Italy

    Refugees from a capsized boat off Lampedusa, Italy
    Chris McGrath/Getty Images

    24 May I did a month with the Migrant Offshore Aid Station (MOAS) and each rescue took weeks. When we reached the migrants, they were not in the water – the rescue workers gave out lifejackets and tried to find out more about the situation on board. I didn’t see the boat capsize – but it was so full, I think there were about 600 on the boat, which should hold 50. Once everyone ended up in the water, it was really a different assignment. I went from trying to make the best picture to being part of the rescue crew. I had people coming over with their arms outstretched – you can’t take a photo and not pull them in.

    People are thrown into the air as a car drives into a group of protesters demonstrating against a white nationalist rally in Charlottesville, Virginia on 12 August, killing civil rights activist Heather Heyer

    A man drives into anti-far-right protesters
    Ryan M Kelly/AP

    12 August I’m on staff with the local Charlottesville newspaper, so we had been planning for the day of the “Unite-the-Right” rally and its anti-far-right protesters. Early on, people were fighting. I had to wear a mask and goggles because there was pepper spray flying. It didn’t feel like we were in any imminent danger until I crossed the street and heard the screeching tyres come right past me. I pulled up my camera and just held down the shutter button. We knew pretty early on that at least one person had died, and later heard it was civil rights activist Heather Heyer.

    Theunis Wessels mows his lawn as a tornado blows behind him in Alberta, Canada on 2 June

    A tornado blows in Alberta, Canada
    Cecilia Wessels

    2 June It was a hot afternoon and my daughter woke from a nap saying, “Daddy doesn’t want to come inside – he’s mowing the lawn but there’s something in the sky!” I asked my husband if he’d seen it and he said, “Yes, but everything’s fine; it’s moving away.” I took a picture of the tornado on its own to send to my parents. It was really big, so I included my husband for perspective. At the time, it didn’t feel dangerous at all – it was a strange moment.

    The Denver Broncos take a knee during the national anthem before their game against the the Buffalo Bills on 24 September at New Era Field in Orchard Park in New York

    Denver Broncos team take a knee
    John Leyba/Denver Post/Getty Images

    24 September The Denver Broncos were playing the Buffalo Bills in upstate New York. I thought a low angle would be the best way to make it dramatic. Trump had been making statements about players taking a knee and I knew players were going to have some kind of protest, but I didn’t think so many were going to do it. It was overwhelming; when they took the knee, the crowd started booing. For the team, it was pretty sombre. I know they discussed it in a team meeting, but the crowd really jumped on them.

    FILE - In this Thursday, Aug. 10, 2017 file photo A man seeking safety walks with his hands in the air through a thick cloud of tear gas towards riot police, as they clash with protesters throwing rocks in the Kawangware slum of Nairobi, Kenya on 10 August

    Riot police clash with protesters in Nairobi, Kenya
    Ben Curtis/AP

    10 August I’d been covering the clashes between demonstrators and police in Kawangware slum in Nairobi that erupted following the election. The protesters were throwing rocks and the police were firing tear gas back at them. We were behind the police lines and they had just fired a few more tear gas grenades when I saw a man walk out from the crowd of protesters towards us. For most people, their eyes would be streaming and they sometimes have difficulty breathing, but he seemed completely unfazed – it was quite remarkable. When he reached the police line, a policeman hit him once with a truncheon, then they allowed him to continue.

    President-elect Donald Trump pauses before stepping out onto the portico for his Presidential Inauguration at the U.S. Capitol in Washington, on 20 January

    Donald Trump waits to step out for his inauguration
    Patrick Semansky/AP

    20 January I was on a tower in the centre looking right at the podium. From there, I could see into the hallway where Trump was waiting. Mike Pence came out, then Trump moved into his spot, and just as the doors were closing I focused on him. There were two marines opening the doors, so at the first sign of movement I started to shoot. I was too nervous to check if Trump was in focus. When I looked through the images afterwards, you could see him close his eyes and take a breath – but I can’t say what was going through his head.

    Kandy Freeman takes part in a Black Lives Matter protest in front of Trump Tower in New York City on 14 January. January 14, 2017

    14 January I had an assignment to stake out Trump Tower a couple of days before the inauguration. At around four o’clock, the march arrived across the street. It had just started snowing heavily – these big flakes. I went over and saw Kandy Freeman. I loved the way the snowflakes were staying in her afro. I thought that was a poignant detail, that they were not melting. They were the embodiment of “the snowflake”, the slur the right uses for the liberal left. The photo seems really quiet, but there’s actually chaos going on behind us.

    Screaming people were trapped as a blaze engulfed the 27 storey Grenfell Tower in Notting Hill, London on 14 June

    A blaze engulfs Grenfell Tower in Notting Hill
    Jeremy Selwyn/Evening Standard/eyevine

    14 June I got a call at around 1.30am saying that there was a fire in west London. When I arrived it was a horrible, nightmare scene. About a third of the tower was alight. I got as close as I could. Rubble was falling and I could hear screams – I felt helpless; there was nothing I could do. I knew there was another block of flats nearby where I could go to take that photo – a gentleman let me on to his balcony. From there, you could see the whole of the building being engulfed. I’ve covered loads of tragedies over the years, but that ranks as one of the worst.

    A Rohingya refugee boy cries as he fights his way in the crowd to get food aid from a local NGO at the Balukali refugee camp on 18 September in Cox’s Bazar, Bangladesh, where more half a million Rohingya refugees have fled an offensive by Myanmar’s military

    Rohingya refugees flee to Bangladesh
    Kevin Frayer/Getty Images

    18 September This was taken on my first day at Cox’s Bazaar, where refugees were arriving in transition to the camps. I was driving near the border, and the streets were lined with people looking for aid. They started giving out white bags – I think they were full of food – but they were so limited that people were fighting for them. Children had been sitting on the ground, but they leapt up and this boy fought his way through the crowd. I think his crying was a reaction to everything happening around him – the combination of it being hot, him being pushed and being desperate. I looked at the photographs afterwards and I can’t tell if he ever got anything – he just disappeared into the chaos.

    Neo Nazis encircle the base of a statue of Thomas Jefferson, chanting at counter protestors after marching through the University of Virginia campus with torches in Charlottesville, Virginia on 11 August

    Samuel Corum/Anadolu Agency/Getty Images

    11 August I had heard rumours that there was going to be a torch march the night before the main Unite the Right rally in Charlottesville. Slowly, groups of people came, and pickup trucks started handing out torches. It was surreal. I expected to be hassled but I wasn’t. I was stunned that they were unafraid to show their faces. The guy in the white shirt, Peter Cvjetanovic, did an interview afterwards. He said he was not racist, it shouldn’t be taken out of context. But that was the context. They were chanting, “You will not replace us” – and he was shouting at the top of his lungs.

    Protesters face off with police and the National Guard on 1 February near Cannon Ball, North Dakota, the main Standing Rock protest camp

    Protesters face off with police in North Dakota
    Ryan Vizzions

    1 February I went to Standing Rock because I felt there wasn’t much mainstream coverage of the Dakota Access pipeline protests taking place there. I saw that photograph coming and I waited for about 15 minutes to get it. I try to mix fine art with photojournalism – I’m really into symmetry and perspective. I was behind the police, looking up at the Native Americans – I think 75 people ended up getting arrested. Since photographing the protests, I’ve kind of been adopted by the Lakota people – they’re like family to me. I hope to help amplify indigenous voices.

    Swimmer Ri Song-Hui poses for a portrait at the Munsu Water Park in Pyongyang on 21 July

    Swimmer at the Munsu water park in Pyongyang
    Ed Jones/AFP

    21 July This is part of a series of portraits of North Koreans. This swimmer, Ri Song-hui, is in her early twenties. People can be incredibly shy because they might not have seen foreigners walking around before. But I showed her some other portraits I had done to help her understand the project and then she was fine. There is a demystifying element to these images, I hope, in that we can see they are normal people enjoying what many of us would do on a weekend.

    Five orphan rhino’s that have been dehorned were released back in to the wild in South Africa on 8 November. Their mothers had all been killed by poachers, and after rehabilitation, their horns were removed to protect them from the same fate

    Five orphan rhinos that have been dehorned
    Natalie Rogers

    8 November I was working at the Rhino Revolution rehabilitation facility for orphaned rhinos. They come in around three months old, traumatised from having lost their mothers to poachers. They often stay with the carcass until they are rescued. We introduce them to other calves, and that becomes their company, so we can withdraw a little bit. Once they are large enough, we release them into a reserve – which happened a couple of days after I took this photograph. They are dehorned as a poaching deterrent. They are anaesthetised, and as much as possible is removed, down to the base. The blue you can see is an antiseptic spray.

    Recruits wait behind a hydrant for their moment on the tower during a training exercise at the Oakland fire department on 19 May

    Fire brigade recruits at a training exercise
    Rosa Furneaux

    19 May We had a devastating fire in a warehouse in Oakland last year, known as the Ghost Ship fire. Afterwards, I became interested in the Oakland fire department, which responded. I asked if I could document the first recruit class after the Ghost Ship fire. This photograph was one of the first shots I took. I think the water is coming out of a hosepipe that hasn’t been correctly attached, because they were still getting used to the equipment. I was looking at the way in which the newcomers could be affected by what happened, but also their enthusiasm for the job and dedication. All of them graduated.

    On 25 August Dafrin Ambotang lowers a homemade octopus lure to the sea bed near the Togean Islands. He’s Bajau sea nomad, who are famous for their freediving and octopus is one of the main creatures they hunt

    A homemade octopus lure is lowered to the seabed
    Tommy Trenchard/Panos Pictures

    25 August My wife and I were photographing the Bajau sea nomads, who have spent most of the last few hundred years living aboard boats [on a stretch of ocean between the Philippines, Malaysia and Indonesia]. This man is dropping a homemade octopus lure down to the seabed. Octopus is one of the main species they hunt. The Bajau are famous for their freediving – they can hold their breath for about five minutes underwater. One of the biggest challenges we faced was that the only scuba school in the region had run out of oxygen. I had to learn a few freediving techniques to take this photograph: I dived down and frantically shot a few frames before my air ran out.

    Thousands of protesters gather during the Women’s March on Washington on 21 January, in protest at Donald Trump the day after his inauguration

    Women’s March on Washington
    Mario Tama/Getty Images

    21 January I used to live and work in Washington and, as a photographer, you always keep a bank of old vistas in the back of your mind, so I knew this was a good spot. The march felt massive – especially compared to the inauguration the day before. I wanted to try to show the number of people there and the content of the signs – some were funny, some serious, but they were all really creative. If you look closely, you can see quite a lot of the detail – the thoughts of the protesters – I think that’s why this image resonates.

    Fulani youths present themselves for the male beauty contest at the Festival Cure Salee in NIger on 16 September

    Fulani youths take part in a male beauty contest
    Sven Torfinn/Panos Pictures

    16 September I was in Niger while the Cure Salée festival was taking place. Thousands of people come to celebrate the end of the rainy season. It is also an important meeting point. This photograph is of young Fulani men taking part in a ceremony to attract the attention of potential girlfriends and wives. If you look at this picture you might think it’s very traditional, not developed – but it is; it’s a bit like music festivals in Europe. These men do their dances, which are centuries old, but then they take out their mobile phones or jump on their scooters.

    Anti-government protesters work together to aim a giant slingshot at security forces blocking their march from reaching the Supreme Court in Caracas, Venezuela,on 10 May during protests over high crime, sky-high inflation and shortages of food and medicine

    Anti-government protesters in Caracas, Venezuela
    Ariana Cubillos/AP

    10 May This is a moment of demonstration during the political crisis in Caracas. For 120 days, people were protesting the shortage of food, the inflation, and calling for President Nicolás Maduro to leave. The protesters in the picture were using a huge catapult to throw bottles filled with paint and stones. All this was happening in the middle of a confrontation with the National Guard soldiers. I’ve never seen anything like it. The soldiers were launching tear gas canisters and rubber bullets. There was so much going on in that moment – I only had a second to take the picture.

    Children on Guadalupe Plaza in Houston on 15 June, the child in foreground lost his foot in a train accident in the city

    Guadalupe Plaza, Houston, US
    Alex Webb/Magnum Photos

    15 June I heard there was going to be a protest against potential changes in immigration policy, taking place on the east side of Houston. I photographed the demonstration, but then I saw this group of kids hanging out in the park. I realised one of them was about to jump – and fortunately I already had the camera to my eye as he spun upside-down. The boy who doesn’t have a foot was extremely shy, but one of his friends said he lost it playing in the train yard. The picture evokes some complicated emotions – there’s something a little surreal about it.

    A Ukrainian serviceman exercises with 35 kg weight made from 120mm mortars, in an improvised gym not far of the crisis front line in Vodyane village of Donetsk area, Ukraine, on 16 October

    A Ukrainian serviceman exercises with weights made from mortars
    Sergey Vaganov/EPA

    16 October I took this photograph at a Ukrainian army position. He’s an officer doing exercises using 120mm mortar shells; there’s lots of this kind of improvised gym at the front. I lived in Donetsk until the war started. One day pro-Russian separatists detained me and said they would pay me to work for their media channel. They said if I refused, I’d be forced to dig trenches without payment. I fled to Mariupol [controlled by the Ukrainian government] and I’ve lived there since. Almost every week I go to the frontline. I used to work on a local newspaper in Donetsk – I never expected to become a war photographer.

    A photograph of Beyonce pregnant with twins by the artist Awol Erizku, which was shared by Beyonce and Ja Z on instagram on 1 February

    Beyoncé
    Awol Erizku/The Carters/Instagram

     

    Fuente: theguardian.com

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  • marzo 2018

    No hay buena suerte, solamente buen marketing | fuente TEDX-franz Schrepf

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  • marzo 2018

    El cliente y el diseñador. Un vinculo que se construye con confianza.

    Fuente: foroalfa.org

    Como se sabe, el llamado Muro de los lamentos es la parte que quedó en pie del segundo templo de Jerusalén luego de que este fuera arrasado por los romanos. Pero, jugando con las palabras, quisiera darle otro sentido a este título: la idea de que para los diseñadores los lamentos operan como un muro. El muro de los lamentos del diseño gráfico es la barrera de quejas que, anteponiendo la culpa en el lugar del cliente, impide ver las propias fallas y ponerse en el lugar del otro para entender sus razones antes que estigmatizarlo.

    He generado una lista de los lamentos más escuchados y procuraré analizarlos tratando de desarmar esta mirada ombligocéntrica. Siguiendo con el tono religioso de la nota, los lamentos son diez, y como pueden ver todo diseñador ha gemido alguno de estos al menos una vez en su vida.

    El cliente elige por “me gusta o no me gusta” (y su gusto siempre es anticuado, vulgar o pretencioso).

    El cliente prefiere la peor opción.

    El cliente quiere el logo más grande (o el texto más grande, o lo que sea, pero más grande).

    El cliente es arbitrario y caprichoso.

    El cliente no me tiene confianza.

    El cliente cambia de opinión todos los días.

    El cliente quiere todo para mañana.

    El cliente mete la mano en mi trabajo (con el MI en mayúscula bold).

    El cliente me destruyó mi diseño (con el ME y el MI en mayúscula extrablack).

    El cliente no comprende el valor del diseño (y compra por precio).

    A modo de yapa, un clamor adicional: “la facultad no me preparó para la realidad”. Es decir, cuando la culpa no es del cliente es de los maestros y cuando no, de los padres.

    Antes de ver estas quejas una por una, tengamos en cuenta una primera cuestión: hablamos del cliente como si fuera un genérico, cosa que definitivamente no es así; pero por otro lado sostenemos que estos problemas son específicos del diseño cuando en realidad tienen que ver con el ejercicio de las profesiones liberales en general. Es decir, somos genéricos o específicos según convenga.

    El cliente elige por gusto. Contralamento: ¿Tiene otro parámetro para elegir?

    El cliente elige por gusto cuando carece de otros elementos de juicio. Y esto no significa que sea un ignorante, significa que no se los hemos provisto o no lo hemos hecho adecuadamente. A la mayoría de las personas, cuando se les explica algo lo entienden, y cuando no es así es casi siempre porque se les explicó mal. Es más cómodo decir “el cliente no entiende razones”, que decir “no entiende MIS razones” que pueden ser insuficientes, inadecuadas o incomprensibles.

    Preferimos poner al otro en posición de ignorante cuando lo que sucede en realidad es que tiene una formación diferente a la nuestra. El cliente no tiene ninguna obligación de saber sobre diseño y en cambio nosotros sí tenemos la obligación de explicarle. Y con esto quiero marcar un punto central: la didáctica no es un opcional, es parte del servicio que se espera del profesional.

    La alternativa a “me gusta/no me gusta” es generar junto con el cliente parámetros de juicio consensuados. Parámetros que deben basarse no en mis prioridades de diseñador sino en interpretar sus necesidades, respetar su pensamiento y comprender su incertidumbre en relación con el riesgo que afronta.

    El cliente elige la peor opción. Contralamento: ¿Quién creó esa opción?

    Este es uno de los lamentos que más me llama la atención, porque parece pasar por alto que esa opción peor también la hemos generado nosotros. Más allá de eso, conviene recordar que un proyecto es un proceso. Un proceso dialogado en el que se van descartando unas respuestas en favor de otras, donde el valor en juego es la VIABILIDAD. Unas alternativas son viables, otras no lo son. De modo que:

    el cliente se ve forzado a optar entre varias soluciones, ninguna de las cuales le parece viable, o bien…

    el cliente opta por la opción más viable pero no en términos de gráfica.

    En el primer caso conviene recordar que cuando contratamos un servicio profesional, junto con el asesoramiento esperamos recibir una PROPUESTA. Cuando no aceptamos la propuesta y elegimos quedarnos con nuestra idea, es casi siempre porque el profesional no nos convence, en cuyo caso, si es barato le indicamos lo que debe hacer y si es caro buscamos a otro. El punto es que los diseñadores gráficos proponemos muy poco. Cuando un diseñador dice llevarle al cliente tres propuestas, en realidad esta llevando tres respuestas a la misma pregunta. Proponer significa hacer que el otro se replantee la pregunta, no variarle las respuestas. Cuando la solvencia para proponer no convence es cuando el cliente toma la iniciativa y el control del proceso. Si esto sucede no es necesariamente un caso de personalidad dominante. Créanme, es que algún error hemos cometido.

    Luego, entre las propuestas el comitente sí puede elegir una en detrimento de otra. Pero sus parámetros de selección no son sólo de diseño sino comerciales, operativos, financieros, etc.; y si la propuesta sobresaliente en lo gráfico no cumple estos requisitos, entonces no es la mejor propuesta.

    El cliente quiere el logo más grande. Contralamento: ¿La pieza cumple con su cometido?

    Como decía Knut Yran, a veces el cliente pide un puente cuando lo que necesita es cruzar un río. Normalmente, cuando un cliente dice más grande o más acá o más allá, esta señalando algún déficit de la pieza aunque no sepa expresarlo con precisión. Ese cliente conoce su negocio y sabe algunas cosas respecto de su público.

    El asunto es no cerrarse ante la presunta intromisión en nuestra obra y detectar qué es lo que, a los ojos del cliente, está fallando, aunque no sepa cómo expresarlo. No deja de sorprenderme el nivel de obstinación que muchos colegas tienen para defender un resultado ni siquiera estético sino esteticista, por encima de cualquier necesidad operativa.

    Algunos diseñadores se amargan porque el resultado final —donde han intervenido las opiniones de otros— les parece estéticamente repugnante, y se ven impedidos de firmar la pieza. Esa estupidez de raíz autoral según la cual un folleto se firma como si fuera un cuadro es una muestra de pensamiento equívoco en nuestra profesión.

    Detrás de esto está la lógica del portfolio. En la carpeta (impresa o digital) se ponen sólo las piezas que quedaron más lindas —es decir las que más me gustan—, hayan servido o no. Luego les mostramos ese portfolio a los clientes para que nos elijan y finalmente nos quejamos si juzgan nuestro trabajo según su gusto personal.

    El cliente es arbitrario y caprichoso. Contralamento: ¿Los diseñadores no?

    Esto me lleva a un asunto que daría para un artículo mucho mayor pues tiene que ver con el estado de la disciplina en general. Mi hipótesis es que el modelo actual de diseñador es en muchos casos (aclaro que estoy diciendo en muchos casos, no en todos y ni en siquiera la mayoría), el de un operador con buenos argumentos.

    ¿Que quiero decir con esto? La inserción universitaria del diseño ha hecho que cualquier profesional se defina como un comunicador visual dejando atrás al mero operador. Lo cual está muy bien de no ser porque hemos quedado a mitad de camino, como operadores que manejan jerga de comunicadores pero sólo a modo de justificación o como un deber ser vacío y esquematizado. Personas que pueden usar las palabras pregnancia, estrategia o capital marcario pero que no pueden ligar en la práctica el diseño con el negocio del cliente, y cuando producen lo siguen haciendo con una mezcla de habilidad técnica y arbitrariedad autoral. Entender el negocio del cliente y, por sobre todo, entender que el negocio del diseño no es sólo diseño, es otra cosa.

    ¿Qué nos falta para ser verdaderos comunicadores? Lo que requiere toda comunicación decente: considerar al OTRO. En este caso a un primer otro que es el cliente y lo más importante a su público objetivo, esto es: los clientes de nuestros clientes.

    ¿Cual es el antídoto contra la arbitrariedad (propia o ajena)? EL TESTEO. La arbitrariedad del cliente se combate con evidencias pero para eso hace falta primero saber testear —cosa que pocos diseñadores se toman el trabajo de aprender— y segundo estar dispuesto a escuchar lo que el testeo diga. Desde luego esta idea no es muy popular entre los diseñadores gráficos porque implica un recorte importante en el propio ego.

    El cliente no me tiene confianza. Contralamento: La confianza es un vínculo.

    Esto se entronca con el punto anterior. La confianza no es un portfolio. La confianza en cualquier relación profesional es una construcción mutua que requiere tiempo, solvencia, conocimiento, capacidad de respuesta y por sobre todo diálogo.

    Lo primero que un diseñador debe saber es escuchar —y preguntar bien— mucho antes que dibujar. El problema (y aquí va otra hipótesis para seguir ganando amigos) es que esta es una profesión que permite ejercer siendo demasiado joven (con un promedio de edad sorprendentemente bajo comparado con los propios clientes). Se egresa demasiado joven de la carrera y se ejerce de modo independiente mucho antes de sumar horas de vuelo.

    Esto genera por un lado una inexperiencia de vida, y por otro un aislamiento respecto de la posibilidad de trabajar con otros y aprender lo más importante: a escuchar y saber preguntar. La formación se logra estudiando, ejerciendo y viviendo, y el diseño es cada vez más una construcción colectiva.

    Cuando un cliente debe confiar una inversión importante a un profesional, no sólo necesita calidad en la prestación. Necesita saber que está en manos de alguien que le transmite confianza. Es decir, que sabe escuchar y que tiene el entrenamiento como para tomar decisiones —a veces difíciles— en función de lo que escucha.

    El cliente cambia de opinión todos los días. Contralamento: ¿Hay un sentido de proceso?

    Un proyecto de diseño es un proceso, no solo para el diseñador sino también para el cliente que encarga ese proyecto. El cliente también aprende sobre la marcha y procesa en un ciclo iterativo de prueba y error. Ahora bien, ¿ese proceso está planificado o es azaroso? Y de ser planificado ¿quién se supone que debe planificarlo, el que se presume solvente en el tema (o sea el diseñador) o el inexperto? ¿Cuantos diseñadores entregan al iniciar un trabajo un timeline con los pasos a seguir día por día, incluyendo las dificultades y demoras que van a surgir y que el cliente no tiene por que conocer?

    Diseñar es anticipar en sentido amplio. No sólo anticipar la existencia de un objeto antes de producirlo, sino también anticipar todas las etapas del proceso productivo de ese objeto. Clientes rigurosos y metódicos en sus procesos productivos o industriales se convierten en anárquicos en relación con los diseñadores. ¿Por que será? ¿Porque han enloquecido de pronto o porque en sus procesos productivos tienen profesionales capaces de planificar y aquí no?

    El cliente lo quiere para mañana. Contralamento: El diseño es parte de un proceso productivo.

    Esto va en línea directa con lo anterior. La producción no es un mal necesario con el que un dios vengativo castiga a los diseñadores por ganar dinero fácil. Un diseñador es parte de una cadena productiva y debe asumirse como tal. Saber cuando cortar un proceso es tan importante como saber resolverlo. La administración del tiempo es el cincuenta por ciento de la buena gestión de proyecto, y es importante considerar aquí los riesgos que cada uno asume. Una imprenta pone en juego un capital técnico, humano y financiero infinitamente mayor al de un diseñador gráfico, con una tasa de ganancia inferior, y un cliente multiplica varias veces el costo del diseño en forma de implementación y puesta en marcha.

    Existen también sin duda aquellos clientes que apuran por puro gusto, pero esto se soluciona contrademandando los insumos con la misma urgencia. Si la presión es genuina, vuelve. Si no, es que todo puede esperar.

    El cliente mete mano en el trabajo. Contralamento: ¿Quién se lo permite?

    En la misma línea del punto dos, cuando un cliente se pone a diseñar es porque se le da el espacio para hacerlo. Y ese espacio sólo se clausura si la solvencia del profesional resulta una inhibición para la intromisión. Participamos cuando sentimos que el otro esta a nuestro mismo nivel o porque su respuesta nos genera un vacío de sentido.

    El cliente me destruyó mi diseño. Contralamento: ¿El diseño era sustentable?

    Dos cosas en relación con este lamento. Primero, desterrar esta cuestión de ME destruyó, MI diseño. Más allá de la ilusión autoral, hay una razón estrictamente técnica: un diseñador debe analizar sus propuestas antes de llevarlas al cliente y ver si son adecuadas. Para esto hace falta distanciamiento, desapego. Poder analizar el trabajo como si fuera ajeno y criticarlo con imparcialidad. Esto significa que debe aprender a distanciarse del objeto rápidamente. Y si considera que la pieza es un hijo difícilmente pueda hacerlo.

    El segundo punto tiene que ver con la viabilidad del diseño. La mayoría de los manuales de normas nunca se implementan por completo. ¿Será porque una conspiración de clientes malvados pretende combatir al buen diseño o será porque esos manuales no contemplan las condiciones reales de la organización y son —en los hechos— inaplicables? La mayor parte de los diseños “destrozados” por el cliente son consecuencia de su intento de adaptarlos —aunque fuera torpemente— a condiciones reales no previstas por el diseñador.

    El cliente no comprende el valor del diseño y me regatea el precio. Contralamento: ¿El diseñador sí lo comprende?

    Sobre este tema, un solo párrafo en forma de pregunta: ¿Además de repetir de memoria que el diseño es estratégico, cuántos diseñadores pueden realmente demostrar con argumentos y con números cuál es la incidencia real del diseño para un negocio determinado?

    Y respecto del regateo: la comprensión del carácter estratégico es independiente del precio. Un cliente puede entender perfectamente que rol tiene el diseño en su estrategia comercial y aun así discutir el precio, como haría cualquiera de nosotros.

    Últimamente veo por todos lados métodos para presupuestar, pero no veo ninguno que contemple, como de costumbre, al otro. Un presupuesto no se elabora solamente de modo unilateral, considerando mis gastos y mi tasa de ganancia. Considera también la negociación que tiene que ver con los modos comerciales del otro.

    Por último, la madre de todos los lamentos:

    La facultad no me preparo para la realidad. Contralamento: decía Oscar Wilde que después de los veinte años cada quien tiene la cara que merece.

    ¿Formación de base o conocimiento práctico aplicado? Esa es la disyuntiva de todas las universidades del mundo y en todas las carreras. La mitad de los alumnos se queja de no haber recibido suficiente background conceptual y la otra mitad de no haber obtenido suficiente herramental técnico práctico. Ninguna universidad ha resuelto esto. Y la verdad es que no tiene por qué resolverlo. Uno no es profesional cuando sale de la facultad. Es profesional si trabaja mucho y tiene suerte, varios años después.

    El camino que garantiza el respeto y la confianza de los clientes y nos posiciona como profesionales está hecho de formación y aprendizaje permanentes. Para aprender se requieren solamente humildad y desconfianza. Pero esa desconfianza no es respecto de los demás, sino de nosotros mismos, de nuestros prejuicios y de nuestra tendencia a culpar a otros.

     

     

     

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